Acerca de

“Todo lo que hoy vemos, fue un día imaginación, todo lo que hoy imaginamos, podrá ser realidad mañana” Willian Blake

Objeto

La Fundación tiene por objeto la promoción de una cultura del conocimiento vinculada a la medicina regenerativa, especialidad que aplica los principios de la ingeniería y de las ciencias de la vida en la fabricación de sustitutos biológicos para mantener y mejorar la función de órganos y tejidos en el cuerpo humano. El fomento de actividades económicas en todos los sectores de la producción de iniciativas que favorezcan un debate social interdisciplinar en relación con la atención a personas o colectivos en riesgo de exclusión social por razones de índole física, social, económica, cultural, racial o de género, en cuanto demandantes de servicios propios de esta actividad, en base a la defensa universal del principio de igualdad económica. La defensa del estado de bienestar en relación con el derecho a la vida y la promoción de valores cívicos y principios democráticos de carácter solidario. La promoción de iniciativas científicas cuyo objetivo sea encontrar soluciones a los problemas de salud que aún permanecen huérfanos de tratamiento. La evolución de la ingeniería de tejidos es un proceso explosivo de la industria y somos conscientes de que la medicina regenerativa va a transformar la sanidad en el siglo XXI. La lucha contra el envejecimiento es una de nuestras metas. Todo el mundo debe de disfrutar una vida libre y productiva, no sólo desde sus primeros años, también a los 90 y más. A través de la medicina regenerativa, podemos imaginar nuevas alternativas de vida diferentes a las que conocemos. No sabemos lo que nos depara el futuro, pero vamos intentar que el futuro sea muy lejano. El envejecimiento es una enfermedad curable. Pensamos que en el año 2030, 90 años de edad puede una persona estar tan saludable como con 50 años de edad de hoy en día. La oportunidad de construir hacia el futuro pasa por la medicina regenerativa y desde aquí queremos ayudar a conocer ese futuro sanos. Hace 50 años, el escritor británico de ciencia ficción Arthur C Clarke formuló tres leyes relacionadas con el avance científico. La primera de ellas decía que si un científico afirma que algo es posible, seguramente éste en lo cierto, pero si dice que es imposible, probablemente esté equivocado. La segunda insistía en que la única forma de descubrir los límites de lo posible era aproximarse hacia lo imposible. Y la tercera, que toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. Era ciencia ficción, pero en ellas se apoya la singularidad tecnológica para aventurarse a realizar semejantes provisiones futuras de una realidad distócica La singularidad tecnológica apunta hacia un proceso tecnológico y la llegada de la inteligencia artificial como las herramientas que acabarán con la “edad humana” y darán lugar a la “edad post-humana”. Un hito hasta ahora inimaginable en un mundo en el que la brecha digital y las desigualdades sociales siguen siendo una evidencia en los distintos países que pueblan el planeta y en el que aún hoy existe un acceso desigual a la sanidad o la tecnología. El celebro es la estructura más compleja del universo y, además, el único órgano que aún no se ha creado artificialmente. Sin embargo, los científicos están empezando a estudiar el cerebro de forma sistemática y vamos a tener una explosión de la inteligencia artificial. Programas que ayuden a entender el cerebro humano, simular informáticamente su funcionamiento, lo que hace prever que en los próximos años los seres humanos se fusionaran con los robots. Y con sentimientos.

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